
Redacción Criterio Público
29 de septiembre de 2025
Washington–Jerusalén, septiembre de 2025 — Tras más de 720 días de guerra en Gaza, el presidente Donald Trump ha irrumpido en el escenario internacional con una propuesta que podría cambiar el rumbo del conflicto. Su plan de 21 puntos, presentado ante la Asamblea General de la ONU y respaldado por líderes árabes, busca no solo detener la violencia, sino sentar las bases para una paz duradera. En un momento de parálisis diplomática y fractura interna en Israel, Trump emerge como el inesperado arquitecto de una solución histórica.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lo ha confirmado públicamente: “Estamos trabajando con el equipo de Trump en el plan de 21 puntos. Espero que podamos avanzar”. Esta colaboración directa entre Washington y Jerusalén marca un giro decisivo. El plan exige la liberación inmediata de todos los rehenes en 48 horas, la retirada gradual de las fuerzas israelíes, la desmilitarización total de Gaza, el reconocimiento progresivo de un Estado palestino, amnistía para miembros de Hamas que acepten la coexistencia pacífica, y el ingreso diario de 600 camiones de ayuda humanitaria.
La extrema derecha israelí ha reaccionado con furia. Itamar Ben Gvir declaró que “Netanyahu no tiene mandato para terminar la guerra sin la derrota total de Hamas”, mientras Bezalel Smotrich amenazó con romper la coalición. Ambos consideran que cualquier concesión representa una traición a los principios fundacionales del Estado israelí.
Pero el escenario político está cambiando. Por primera vez desde el inicio del conflicto, el 49% de los votantes de Netanyahu apoyan el plan de Trump, según encuestas internas. La oposición centrista, liderada por Yair Lapid, ha ofrecido una “red de seguridad parlamentaria” para sostener al primer ministro en caso de que la extrema derecha abandone el gobierno. “Hay mayoría para esto en el Knesset y en el país”, afirmó Lapid.
Trump, firme en su postura, declaró: “No permitiré que Israel anexe Cisjordania. No va a pasar”. Su enviado especial, David Witkoff, aseguró que “confiamos en anunciar un avance en los próximos días”. La reunión entre Netanyahu y Trump, programada para este lunes en la Casa Blanca, podría convertirse en el punto de quiebre definitivo.
Más allá de las tensiones internas en Israel, el plan ha sido recibido con interés por parte de líderes árabes, que ven en él una oportunidad para estabilizar la región y evitar una escalada mayor. Trump no solo propone una salida: impone condiciones, exige resultados y ofrece garantías. En un escenario donde otros líderes han fracasado, él se posiciona como el único capaz de forzar un acuerdo.
Criterio Público observa una transición histórica: el conflicto en Gaza ya no se define solo por misiles y túneles, sino por negociaciones multilaterales, presiones internas y una ciudadanía que exige resultados. Trump, con su estilo directo y su capacidad de presión diplomática, se alza como el héroe inesperado de una paz que parecía imposible.








