• Por Redacción Criterio Público
    1 de octubre de 2025

    En Colombia, la infraestructura ha sido históricamente el motor del desarrollo territorial, la conectividad productiva y la generación de empleo. Sin embargo, bajo el gobierno de Gustavo Petro, ese motor parece haberse apagado. A pesar de los discursos progresistas y las promesas de transformación, el país enfrenta una preocupante desaceleración en obras clave, una fragmentación en la inversión pública y una apuesta ideológica que ha dejado en el limbo proyectos estratégicos.

    De autopistas a caminos terciarios: ¿retroceso o inclusión?

    Desde el inicio de su mandato, Petro ha criticado abiertamente el modelo de concesiones viales, acusándolo de favorecer intereses privados. Esta postura se tradujo en el congelamiento de tarifas de peajes en 2023, una medida popular pero financieramente desastrosa: dejó sin recursos a múltiples obras de cuarta y quinta generación, generando litigios con concesionarios y paralizando tramos clave A.

    En lugar de avanzar en grandes autopistas interdepartamentales —que generan más de 200.000 empleos al año— el gobierno redirigió su enfoque hacia vías terciarias con el programa “Caminos Comunitarios para la Paz”. Aunque ha intervenido cerca de 1.500 kilómetros rurales, el impacto económico y logístico de estas obras es limitado frente a las necesidades de conectividad nacional A.

    El tren como símbolo: inversión sin articulación

    Petro ha apostado por la reactivación del sistema férreo como emblema de su gestión. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) reportó una inversión proyectada de 60 billones de pesos para corredores estratégicos como La Dorada–Chiriguaná y Buenaventura–Cali B. Aunque la movilización de carga aumentó, el sistema sigue siendo marginal frente al transporte por carretera, y no existe una articulación clara con puertos, centros logísticos ni redes urbanas.

    Además, la inversión férrea ha sido desigual: mientras algunos tramos reciben atención, otros permanecen abandonados. La falta de planificación integral y la ausencia de resultados visibles en pasajeros o intermodalidad cuestionan la eficacia de esta apuesta.

    Obras sociales: dispersas y sin impacto estructural

    Según Prosperidad Social, el gobierno ha entregado 311 obras comunitarias en dos años, con una inversión de 559.000 millones de pesos C. Sin embargo, se trata de proyectos dispersos —plazas de mercado, puentes menores, vías urbanas— que, aunque valiosos para comunidades locales, no representan un avance estructural en infraestructura nacional.

    La falta de grandes obras emblemáticas, de corredores logísticos modernos o de megaproyectos energéticos y tecnológicos, deja al país sin una visión de futuro. Colombia no solo ha perdido ritmo frente a sus vecinos, sino que ha retrocedido en competitividad.

    ¿El peor gobierno en infraestructura?

    La afirmación de que este ha sido el peor gobierno en materia de infraestructura no es solo una crítica editorial: es una conclusión respaldada por los vacíos en ejecución, la fragmentación de la inversión, el abandono de modelos probados y la falta de resultados tangibles. Petro prometió una “Colombia potencia de la vida”, pero ha entregado una Colombia sin autopistas, sin aeropuertos modernos, sin conectividad digital robusta y sin visión territorial.

    La infraestructura no es ideología: es progreso. Y hoy, ese progreso está detenido.

  • Por Redacción Criterio público

    01 de octubre de 2025

    Bogotá, Colombia —
    Mientras el país atraviesa una de sus peores crisis institucionales, el Pacto Histórico propone como presidenciables a tres figuras que, lejos de representar renovación, encarnan el desgaste, la improvisación y el oportunismo político. Iván Cepeda, Daniel Quintero y Carolina Corcho no solo comparten militancia: comparten también un historial que debería alarmar a cualquier votante informado.


    Iván Cepeda: el eterno acusador sin obra legislativa

    Con más de 20 años ocupando curules en el Congreso, Cepeda ha hecho de la persecución judicial su única bandera política. Su obsesión con Álvaro Uribe ha sido más mediática que jurídica, y su paso por el Senado no deja una sola ley estructural que haya transformado el país. Cepeda no ha dirigido ni una comisión con resultados concretos, pero hoy se perfila como presidenciable. ¿Su mérito? Ser el rostro de la oposición sin propuestas.


    Daniel Quintero: el alcalde que convirtió Medellín en un laboratorio de corrupción

    Quintero llegó al poder con discurso disruptivo, pero su gestión fue marcada por escándalos, contratos opacos y una red de clientelismo digital que desvió recursos públicos. Renunció estratégicamente para posicionarse como candidato presidencial, mientras su administración dejó a Medellín con indicadores en caída y una ciudadanía polarizada. Hoy se presenta como “el joven rebelde del cambio”, cuando su historial lo ubica como uno de los símbolos del oportunismo político.


    Carolina Corcho: la ministra que incendió el sistema de salud

    Corcho lideró una reforma sanitaria que terminó por fracturar el sistema. Su gestión fue criticada por gremios, pacientes y expertos, y su paso por el Ministerio dejó más dudas que avances. La reforma que impulsó fue rechazada por amplios sectores, y su discurso ideológico terminó por aislarla incluso dentro del gobierno. Hoy se vende como la “voz técnica del cambio”, cuando su legado es el colapso de uno de los pilares del Estado.


    ¿Y el votante?

    Elegir entre estos tres perfiles no es elegir futuro: es repetir el fracaso. Colombia necesita líderes con resultados, no con narrativas. El país no está para experimentos, ni para venganzas políticas, ni para discursos sin sustancia. El Pacto Histórico propone un tridente que ya demostró lo que sabe hacer: dividir, improvisar y destruir.

  • Por Redacción Criterio Público

    01 de octubre de 2025

    Ciudad de México —
    Lo que antes se denunciaba como infiltración criminal hoy se vive como institucionalidad. México ha cruzado el umbral: el narcotráfico ya no opera desde las sombras, sino desde oficinas públicas, tribunales, alcaldías y curules. El partido Morena, que prometió regeneración nacional, ha terminado por administrar el caos, pactar con el crimen y blindar la impunidad.


    Narcos en el poder: jueces, alcaldes y legisladores

    Desde Sinaloa hasta Guerrero, las estructuras del Estado están colonizadas por intereses criminales. Alcaldes que gobiernan bajo órdenes del cártel local, jueces que liberan capos por “falta de pruebas”, diputados que legislan con escoltas armadas. El narco ya no necesita sobornar: ahora postula, financia campañas y reparte candidaturas.


    Morena: del discurso anticorrupción al silencio cómplice

    El partido oficial ha sido incapaz —o simplemente no ha querido— frenar la penetración criminal. Gobernadores morenistas han sido señalados por vínculos con grupos armados, mientras el presidente minimiza la violencia con frases como “abrazos, no balazos”. La estrategia de seguridad se ha convertido en una política de omisión: no combatir, no incomodar, no investigar.


    La justicia como espectáculo: impunidad garantizada

    Los casos emblemáticos —Ayotzinapa, el asesinato de periodistas, las masacres en Michoacán— se diluyen en conferencias matutinas y carpetas sin resolver. La Fiscalía General opera como brazo político, y el Poder Judicial se fragmenta entre jueces honestos y operadores del crimen. La ley se aplica según conveniencia, no según evidencia.


    ¿Narcoestado? Sí, y con credencial electoral

    México no solo convive con el crimen: lo elige. El narco financia campañas, impone candidatos y garantiza gobernabilidad en zonas donde el Estado ya no existe. Morena, lejos de erradicar esta dinámica, la ha institucionalizado. El resultado: un país donde la democracia es fachada y el crimen es gobierno.


  • Por Redacción Criterio Público

    01 de octubre de 2025

    Washington, D.C. — En una jornada que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto de Gaza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó desde la Casa Blanca un ambicioso plan de paz de 20 puntos, acompañado por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. El acuerdo exige la liberación de todos los rehenes en un plazo de 72 horas y contempla el fin inmediato de las hostilidades.

    El documento, respaldado por Israel y aún en evaluación por parte de Hamas, propone una hoja de ruta integral para la reconstrucción de Gaza, la desmilitarización del territorio y la creación de un gobierno interino palestino bajo supervisión internacional.

    Puntos clave del acuerdo:

    • Gobierno interino en Gaza: Comité técnico palestino supervisado por una Junta de Paz presidida por Trump y el ex primer ministro británico Tony Blair.
    • Fin de la ocupación: Israel se compromete a no anexar ni ocupar Gaza.
    • Retiro militar: Salida progresiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización.
    • Intercambio humanitario: Liberación de todos los rehenes israelíes a cambio de 250 prisioneros con cadena perpetua y 1,700 gazatíes detenidos.
    • Amnistía y salida segura: Para miembros de Hamas que depongan las armas.
    • Ayuda humanitaria masiva: Entrada diaria de 600 camiones con suministros, rehabilitación de hospitales, y garantía de servicios básicos como agua y electricidad.

    Declaraciones clave

    Trump calificó el día como “uno de los más grandes de la civilización” y aseguró que “estamos más allá de muy cerca de terminar la guerra”. Netanyahu, por su parte, expresó su respaldo al plan, aunque Hamas aún no ha recibido el texto completo y mantiene consultas internas antes de emitir una respuesta oficial.

    Reacciones internacionales

    El plan ha sido bien recibido por países mediadores como Egipto, Qatar y Turquía, mientras que la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania expresó su disposición a colaborar en la implementación del acuerdo.

  • Por Redacción Criterio Público

    30 de septiembre de 2025

    El gobierno de Gustavo Petro, que se autoproclama progresista y defensor de los más vulnerables, ha ejecutado una de las ofensivas más agresivas contra los pobres en la historia reciente de Colombia. Bajo el discurso de “acabar con el asistencialismo”, el Ejecutivo ha eliminado los principales programas sociales que por décadas sostuvieron a millones de familias en situación de pobreza.

    Hoy, los hogares más humildes enfrentan una realidad sin subsidios, sin respaldo estatal y con reformas que los castigan fiscalmente. Petro no empoderó a los pobres: los dejó solos.


    Las ayudas que fueron eliminadas

    Según informes del Departamento de Prosperidad Social (DPS), los siguientes programas fueron suspendidos, desmantelados o transformados en mecanismos de deuda:

    • Familias en Acción: Transferencias condicionadas para madres cabeza de hogar. Eliminado por considerarse “perverso”.
    • Ingreso Solidario: Apoyo económico creado en pandemia. Suspendido sin reemplazo.
    • Jóvenes en Acción / Renta Joven: Incentivos para estudiantes de bajos recursos. Desaparecido.
    • Colombia sin Hambre: Programa de seguridad alimentaria. Cancelado.
    • Subsidios de vivienda: Recortados y sujetos a condiciones excluyentes.
    • Devolución del IVA: Ciclos suspendidos o limitados en cobertura.
    • Renta Ciudadana: Reestructurada con criterios más restrictivos.

    En lugar de ayudas directas, el gobierno propone créditos productivos, cooperativas y líneas de financiamiento. Según Gustavo Bolívar, director del DPS, “el subsidio se volvió perverso. La gente tenía miedo de salir de la pobreza para no perderlo.” Una frase que ha sido duramente criticada por expertos y líderes comunitarios.


    Reformas que castigan a los pobres

    A esto se suma una batería de reformas tributarias que han encarecido la vida de los colombianos:

    • Impuesto al carbono: Aumenta el precio de combustibles, afectando transporte y alimentos.
    • Impuestos saludables: Gravámenes sobre productos básicos como pan, quesos y bebidas.
    • Reforma laboral: Aumenta la carga para pequeños empleadores, afectando el empleo informal.
    • Reforma pensional: Cambia el modelo de ahorro, generando incertidumbre en sectores vulnerables.

    ¿Autonomía o abandono?

    El gobierno habla de “autonomía económica”, pero en la práctica, exige que los pobres se endeuden para sobrevivir. El Estado dejó de proteger para empezar a cobrar. Las cooperativas prometidas no existen en muchas regiones, y los créditos no llegan a quienes más los necesitan.


    El impacto real

    • Aumento de la pobreza extrema en zonas rurales y urbanas.
    • Deserción escolar por falta de apoyo económico.
    • Inseguridad alimentaria en comunidades vulnerables.
    • Desconfianza institucional y ruptura del tejido social.


    Petro prometió dignidad, pero entregó abandono. Su gobierno desmontó las ayudas que daban sustento, educación y vivienda a los más pobres. Hoy, millones enfrentan la exclusión sin pan, sin techo y sin Estado. El progresismo que prometía justicia terminó siendo una traición.

  • Por Redacción Criterio Público
    30 septiembre de 2025

    Durante los últimos dos años, el gobierno de Gustavo Petro y su bancada de izquierda impulsaron una reforma tributaria que incluyó los llamados “impuestos saludables”. Bajo el discurso de proteger la salud pública, se gravaron productos esenciales para la economía de las tiendas de barrio: bebidas azucaradas, alimentos procesados, y artículos de consumo diario.
    ¿El resultado?
    Miles de tiendas quebradas. Cientos de familias desplazadas. Un sector popular completamente ignorado.

    Según cifras de Fenalco, las ventas en tiendas de barrio cayeron hasta un 15%, y más de 50,000 negocios cerraron en menos de un año. El golpe fue brutal, especialmente en zonas populares donde la tienda no es solo un negocio, sino un punto de encuentro comunitario.


    Ahora vienen por los votos

    Hoy, en plena antesala electoral, los mismos actores políticos que ignoraron el clamor de los tenderos aparecen en sus negocios con sonrisas forzadas y discursos reciclados.
    Petro, Roy Barreras y otros líderes de izquierda han comenzado a visitar tiendas, posar para fotos, y prometer “diálogo” y “reparación”.
    Pero los tenderos no olvidan.

    “Nos quebraron con impuestos disfrazados de salud. Ahora vienen a pedirnos respaldo. ¿Dónde estaban cuando les rogamos que nos escucharan?”
    — Testimonio de tendero en Ciudad Bolívar


    La incoherencia política en cifras

    Medida aplicada Impacto directo Resultado político
    Impuesto saludable (2023–2025) Aumento de precios en productos clave Caída de ventas en tiendas de barrio
    Cierre de tiendas Más de 50,000 negocios afectados Desempleo y pérdida de tejido comunitario
    Visitas electorales (2025) Promesas sin sustento Búsqueda desesperada de votos


    Criterio Público lo dice claro:

    El que te quebró no merece tu voto. El que te ignoró no merece tu respaldo.

    La izquierda gobernante no defendió al tendero cuando más lo necesitaba.
    Hoy lo busca por conveniencia, no por convicción.
    Y eso no se llama reconciliación.
    Se llama oportunismo.

  • Por Redacción Criterio Público

    30 de septiembre de 2025

    Bogotá, Colombia.
    Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y figura clave del petrismo, ha vuelto a ondear las banderas del feminismo y la diversidad sexual en su precampaña presidencial. Lo hace con entusiasmo, con discursos inclusivos y guiños simbólicos. Pero detrás de esa retórica, hay una herida abierta: la traición política a los movimientos LGBTQ+ y feministas que ayudaron a Petro a llegar al poder y luego fueron marginados, silenciados y usados como decorado electoral.

    Promesas para ganar, abandono para gobernar

    Durante la campaña de 2022, el Pacto Histórico se presentó como el bloque más comprometido con los derechos de las mujeres y las diversidades. Cepeda, junto a figuras como María José Pizarro y Francia Márquez, prometió reformas estructurales, representación política real y garantías institucionales. Pero tres años después, las promesas se han evaporado:

    • La Ley Integral Trans fue archivada sin debate.
    • La reforma a la salud con enfoque de género fue desfigurada en el Congreso.
    • Las protecciones a lideresas LGBTQ+ quedaron sin presupuesto ni ejecución.
    • La violencia de género en territorios rurales fue invisibilizada por la narrativa de “paz total”.

    Cepeda: el heredero del silencio

    Iván Cepeda, que ahora busca consolidar su candidatura presidencial, evita compromisos concretos con los movimientos que lo respaldaron. En sus intervenciones públicas, habla de “unidad”, “derechos humanos” y “continuidad del cambio”, pero no menciona ni una sola vez la agenda LGBTQ+ ni los derechos de las mujeres. Para muchos activistas, ese silencio no es casual: es cálculo político.

    “Nos usaron para llenar plazas, para pintar pancartas, para emocionar a la base. Pero cuando llegó el poder, nos borraron del mapa institucional”, denuncia una vocera de la Red Feminista del Sur.

    El progresismo como táctica, no como convicción

    La izquierda institucional ha convertido las luchas sociales en herramientas de marketing electoral. Las banderas de la diversidad y el feminismo se agitan en campaña, pero se guardan en los cajones del Congreso. Cepeda, que se presenta como garante de derechos, ha evitado confrontar al gobierno Petro por sus retrocesos, y ahora busca el respaldo de los mismos sectores que fueron traicionados.

    La estrategia es clara: reconquistar el voto feminista y LGBTQ+ sin asumir ninguna responsabilidad por el abandono institucional. Es una operación de cosmética política, no de reparación.

    ¿Y ahora qué?

    Los movimientos sociales enfrentan una disyuntiva histórica: seguir respaldando un proyecto que los invisibiliza, o construir una alternativa que no los use como símbolo, sino como protagonistas. Porque la traición no solo está en el incumplimiento, sino en el silencio cómplice.

  • Por Redacción Criterio Público

    30 septiembre de 2025

    Bogotá Colombia
    El presidente Gustavo Petro llegó al poder con una promesa que electrizó a millones: “La vida será sagrada.” Y con ella, un lema que se convirtió en grito colectivo: “Nos están matando.” Hoy, tres años después, ese grito ha sido silenciado. Porque bajo su mandato, Colombia ha registrado más masacres que en todo el gobierno de Iván Duque, y aún le queda más de un año de gestión. El lema que lo impulsó políticamente ya no le sirve, porque ahora los muertos le pertenecen a su gobierno.

    Las cifras que desnudan el fracaso

    Según datos del Ministerio de Defensa y organizaciones como Indepaz:

    Gobierno Periodo Masacres Víctimas
    Iván Duque 2018–2022 313 1,192
    Gustavo Petro 2022–sept. 2025 316 1,097 (y contando)

    Petro ha superado a Duque en número de masacres con menos tiempo en el poder. Y lo ha hecho sin asumir responsabilidad, sin reconocer el fracaso de su política de seguridad, y sin ofrecer garantías reales a las comunidades que siguen siendo masacradas.

    El silencio como estrategia

    Durante su campaña, Petro denunció con fuerza el exterminio de líderes sociales y las masacres en zonas rurales. Hoy, ese discurso ha sido enterrado junto a las víctimas. No hay conferencias de prensa, ni marchas convocadas desde el Palacio de Nariño. La narrativa de “paz total” ha sido usada como cortina de humo para justificar negociaciones opacas con grupos armados, mientras las comunidades siguen siendo masacradas sin protección ni justicia.

    El presidente que antes marchaba con las víctimas, hoy calla frente a los muertos que ocurren bajo su mandato. Y ese silencio no es casual: es político. Porque reconocer el fracaso en seguridad sería admitir que el cambio prometido nunca llegó.

    ¿Dónde está la seguridad humana?

    Petro lanzó su política de “seguridad humana” desde Quibdó en 2023, prometiendo una nueva doctrina estatal centrada en la vida. Pero los resultados son devastadores: más masacres, más desplazamientos, más miedo. La seguridad humana se ha convertido en un eslogan vacío, mientras el país se desangra.

    ¿Y el grito de “Nos están matando”?

    Ese grito, que alguna vez fue símbolo de resistencia, ya no le conviene al gobierno. Porque hoy, los que están matando operan bajo su silencio. Y los que están muriendo lo hacen sin que nadie los nombre. Petro no repite la frase. Sus ministros no la mencionan. Y los medios afines la han borrado de sus titulares.

    Pero las comunidades no han olvidado. Porque los muertos siguen llegando, y el silencio oficial los entierra dos veces.

  • Por Redacción Criterio Público
    29 de septiembre de 2025

    En lo que va de 2025, más de 7.000 cristianos han sido asesinados en Nigeria por milicias islamistas radicales, grupos armados fulani y facciones yihadistas como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental. La cifra equivale a un promedio de 32 asesinatos diarios, en su mayoría perpetrados en aldeas rurales durante ataques nocturnos con armas de fuego, machetes y fuego intencional. Las víctimas son civiles: agricultores, mujeres, niños, sacerdotes y familias enteras masacradas por su fe.

    Estados bajo fuego: Benue, Plateau, Kaduna y Taraba

    Los estados del centro y norte concentran la mayor parte de los ataques. En Benue, cientos de cristianos fueron asesinados en una sola noche este mes. En Plateau, más de 1.800 personas fueron desplazadas tras la quema sistemática de aldeas. Desde 2009, se han destruido más de 19.100 iglesias en Nigeria, lo que representa un promedio de tres templos cristianos devastados cada día.

    Clero bajo ataque

    El asesinato del padre Mathew Eya el 19 de septiembre, acribillado en la carretera Ehalumona-Nsukka, es solo uno de los 250 casos documentados de clérigos cristianos atacados desde 2015. La Conferencia Episcopal de Nigeria denuncia una escalada alarmante de violencia contra sacerdotes, muchos de los cuales son secuestrados para exigir rescates millonarios o simplemente ejecutados por su rol pastoral.

    Complicidad estatal y omisión global

    A pesar de las denuncias de organizaciones como Open Doors e Intersociety, el gobierno nigeriano ha sido acusado de inacción y complicidad pasiva. La comunidad internacional, centrada en otros focos geopolíticos, ha ignorado sistemáticamente esta crisis humanitaria. Mientras Gaza acapara titulares, Nigeria se convierte en el país más mortífero del mundo para los cristianos.


    Criterio Público exige visibilidad, justicia y acción internacional.
    El genocidio cristiano en Nigeria no es un conflicto tribal ni una disputa local: es una campaña sistemática de exterminio religioso. Y como tal, debe ser enfrentada con toda la fuerza de la palabra pública.

  • Dios, Familia, Patria

    Por Redacción Criterio Público

    29 de septiembre de 2025

    En un panorama político internacional marcado por la polarización ideológica y el debate sobre el rumbo de las sociedades, varias mujeres han emergido como referentes de liderazgo que desafían estereotipos y colocan en el centro de la discusión principios que consideran esenciales: patria, familia y libertad.

    Figuras como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, la dirigente francesa Marine Le Pen, la senadora mexicana Lilly Téllez, la congresista colombiana María Fernanda Cabal y la parlamentaria alemana Alice Weidel representan, cada una desde su contexto nacional, una corriente que busca reafirmar valores tradicionales en medio de transformaciones sociales y políticas profundas.

    Giorgia Meloni: el rostro del nuevo conservadurismo europeo

    En Italia, Giorgia Meloni se ha consolidado como la primera mujer en llegar a la jefatura de gobierno. Su discurso firme, centrado en la defensa de la familia y la identidad nacional, ha conectado con una parte significativa de la ciudadanía que busca estabilidad y orden en un escenario europeo de incertidumbre. Meloni no solo encarna un cambio de estilo en la política italiana, sino que se ha convertido en referente internacional de un conservadurismo renovado.

    Marine Le Pen: de la oposición a la proyección presidencial

    En Francia, Marine Le Pen ha logrado transformar su liderazgo en una alternativa real al poder. Sus propuestas sobre soberanía, control migratorio y fortalecimiento de la nación la han consolidado como una figura central en la política europea. Aunque aún no alcanza la presidencia, su influencia en el debate público y en la agenda política del país es innegable, abriendo espacio a una narrativa que reivindica el patriotismo y los valores tradicionales.

    Lilly Téllez: voz firme en el Senado mexicano

    En América Latina, la senadora mexicana Lilly Téllez ha emergido como una de las voces más críticas frente a las políticas del oficialismo. Su estilo directo y combativo ha captado la atención de la opinión pública, al posicionarse como defensora de la libertad y los derechos de los ciudadanos frente a lo que considera un creciente autoritarismo. Téllez ha logrado trasladar a la tribuna legislativa temas que reflejan las preocupaciones de una parte del electorado mexicano.

    María Fernanda Cabal: el ala crítica en Colombia

    En Colombia, María Fernanda Cabal se ha posicionado como una de las líderes más visibles en la oposición al actual gobierno. Su insistencia en la defensa de la seguridad, la propiedad privada y la tradición familiar ha hecho de ella una figura controversial pero influyente en la política nacional. Su rol en el Congreso la proyecta como una voz que no teme confrontar y que conecta con sectores que demandan firmeza en la conducción del país.

    Alice Weidel: liderazgo conservador en Alemania

    Desde Alemania, Alice Weidel, copresidenta del grupo parlamentario de Alternativa para Alemania (AfD), ha consolidado un liderazgo que combina preparación académica con discurso político de alcance nacional. Su defensa de la soberanía y sus críticas a las políticas de la Unión Europea han reforzado la presencia del partido en el Bundestag, convirtiéndola en una de las figuras más relevantes del espectro político alemán.

    Un liderazgo femenino en ascenso

    Más allá de las diferencias culturales y contextuales, estas líderes comparten una convicción: la política debe recuperar la centralidad de la nación, la familia y la libertad como pilares de la sociedad. Frente a un mundo en transformación, su presencia demuestra que el liderazgo femenino no está limitado a una sola corriente ideológica, sino que puede convertirse en una fuerza decisiva en la defensa de valores tradicionales.

    Con su firmeza, estas mujeres han logrado abrir espacios en escenarios políticos donde históricamente la presencia femenina había sido marginal. Su ascenso refleja, además, que los debates sobre patria, familia y Dios siguen vigentes y movilizan a millones de ciudadanos alrededor del mundo.