
Por Redacción Criterio público
01 de octubre de 2025
Bogotá, Colombia —
Mientras el país atraviesa una de sus peores crisis institucionales, el Pacto Histórico propone como presidenciables a tres figuras que, lejos de representar renovación, encarnan el desgaste, la improvisación y el oportunismo político. Iván Cepeda, Daniel Quintero y Carolina Corcho no solo comparten militancia: comparten también un historial que debería alarmar a cualquier votante informado.
Iván Cepeda: el eterno acusador sin obra legislativa
Con más de 20 años ocupando curules en el Congreso, Cepeda ha hecho de la persecución judicial su única bandera política. Su obsesión con Álvaro Uribe ha sido más mediática que jurídica, y su paso por el Senado no deja una sola ley estructural que haya transformado el país. Cepeda no ha dirigido ni una comisión con resultados concretos, pero hoy se perfila como presidenciable. ¿Su mérito? Ser el rostro de la oposición sin propuestas.
Daniel Quintero: el alcalde que convirtió Medellín en un laboratorio de corrupción
Quintero llegó al poder con discurso disruptivo, pero su gestión fue marcada por escándalos, contratos opacos y una red de clientelismo digital que desvió recursos públicos. Renunció estratégicamente para posicionarse como candidato presidencial, mientras su administración dejó a Medellín con indicadores en caída y una ciudadanía polarizada. Hoy se presenta como “el joven rebelde del cambio”, cuando su historial lo ubica como uno de los símbolos del oportunismo político.
Carolina Corcho: la ministra que incendió el sistema de salud
Corcho lideró una reforma sanitaria que terminó por fracturar el sistema. Su gestión fue criticada por gremios, pacientes y expertos, y su paso por el Ministerio dejó más dudas que avances. La reforma que impulsó fue rechazada por amplios sectores, y su discurso ideológico terminó por aislarla incluso dentro del gobierno. Hoy se vende como la “voz técnica del cambio”, cuando su legado es el colapso de uno de los pilares del Estado.
¿Y el votante?
Elegir entre estos tres perfiles no es elegir futuro: es repetir el fracaso. Colombia necesita líderes con resultados, no con narrativas. El país no está para experimentos, ni para venganzas políticas, ni para discursos sin sustancia. El Pacto Histórico propone un tridente que ya demostró lo que sabe hacer: dividir, improvisar y destruir.
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