
Por Redacción Criterio Público
30 de septiembre de 2025
El gobierno de Gustavo Petro, que se autoproclama progresista y defensor de los más vulnerables, ha ejecutado una de las ofensivas más agresivas contra los pobres en la historia reciente de Colombia. Bajo el discurso de “acabar con el asistencialismo”, el Ejecutivo ha eliminado los principales programas sociales que por décadas sostuvieron a millones de familias en situación de pobreza.
Hoy, los hogares más humildes enfrentan una realidad sin subsidios, sin respaldo estatal y con reformas que los castigan fiscalmente. Petro no empoderó a los pobres: los dejó solos.
Las ayudas que fueron eliminadas
Según informes del Departamento de Prosperidad Social (DPS), los siguientes programas fueron suspendidos, desmantelados o transformados en mecanismos de deuda:
- Familias en Acción: Transferencias condicionadas para madres cabeza de hogar. Eliminado por considerarse “perverso”.
- Ingreso Solidario: Apoyo económico creado en pandemia. Suspendido sin reemplazo.
- Jóvenes en Acción / Renta Joven: Incentivos para estudiantes de bajos recursos. Desaparecido.
- Colombia sin Hambre: Programa de seguridad alimentaria. Cancelado.
- Subsidios de vivienda: Recortados y sujetos a condiciones excluyentes.
- Devolución del IVA: Ciclos suspendidos o limitados en cobertura.
- Renta Ciudadana: Reestructurada con criterios más restrictivos.
En lugar de ayudas directas, el gobierno propone créditos productivos, cooperativas y líneas de financiamiento. Según Gustavo Bolívar, director del DPS, “el subsidio se volvió perverso. La gente tenía miedo de salir de la pobreza para no perderlo.” Una frase que ha sido duramente criticada por expertos y líderes comunitarios.
Reformas que castigan a los pobres
A esto se suma una batería de reformas tributarias que han encarecido la vida de los colombianos:
- Impuesto al carbono: Aumenta el precio de combustibles, afectando transporte y alimentos.
- Impuestos saludables: Gravámenes sobre productos básicos como pan, quesos y bebidas.
- Reforma laboral: Aumenta la carga para pequeños empleadores, afectando el empleo informal.
- Reforma pensional: Cambia el modelo de ahorro, generando incertidumbre en sectores vulnerables.
¿Autonomía o abandono?
El gobierno habla de “autonomía económica”, pero en la práctica, exige que los pobres se endeuden para sobrevivir. El Estado dejó de proteger para empezar a cobrar. Las cooperativas prometidas no existen en muchas regiones, y los créditos no llegan a quienes más los necesitan.
El impacto real
- Aumento de la pobreza extrema en zonas rurales y urbanas.
- Deserción escolar por falta de apoyo económico.
- Inseguridad alimentaria en comunidades vulnerables.
- Desconfianza institucional y ruptura del tejido social.
Petro prometió dignidad, pero entregó abandono. Su gobierno desmontó las ayudas que daban sustento, educación y vivienda a los más pobres. Hoy, millones enfrentan la exclusión sin pan, sin techo y sin Estado. El progresismo que prometía justicia terminó siendo una traición.
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