Investigación exclusiva de Criterio Público

En una serie de entrevistas realizadas por Criterio Público en zonas de alta conflictividad como el Cauca y el Catatumbo, soldados activos del Ejército Nacional revelaron las condiciones precarias, el abandono institucional y la desprotección que enfrentan bajo el actual gobierno de Gustavo Petro. Los testimonios, recogidos durante agosto y septiembre de 2025, evidencian una crisis silenciosa que afecta a quienes están en primera línea de defensa del país.

Testimonios desde el terreno

Carlos*, con 12 años de servicio, ha participado en operaciones en el suroccidente del país. En conversación con nuestro equipo, fue contundente:

“Nos mochan las alas para defendernos. Si respondemos al fuego, nos investigan. Si no lo hacemos, nos matan. Nos mandan a morir sin respaldo.”

Andrés*, soldado de 24 años herido en una emboscada en Nariño, relató su experiencia tras quedar atrapado en zona rural sin atención médica:

“Estuve tres días sin traslado. Me atendieron en un puesto de salud sin insumos. No hay psicólogos, no hay seguimiento. Nos están dejando morir, literal.”

Ambos coinciden en que la política de “paz total” ha generado confusión operativa, debilitamiento táctico y una sensación de vulnerabilidad constante.

“Ya no sabemos si estamos en guerra o en tregua. Pero los grupos armados sí saben que están en guerra contra nosotros”, afirma Carlos.

Cifras que respaldan el abandono

Según datos del Ministerio de Defensa, entre enero y agosto de 2025 se registraron 67 muertes de uniformados en emboscadas, la mayoría en zonas donde el Estado ha perdido presencia territorial. En el Cauca, solo entre abril y julio, se reportaron 21 bajas militares en enfrentamientos con disidencias de las FARC.

La Defensoría del Pueblo ha emitido alertas tempranas sobre el aumento de ataques a la Fuerza Pública, mientras que informes de la Fundación Paz & Reconciliación advierten que los grupos armados ilegales han expandido su control territorial en al menos 35 municipios desde 2023.

Desmoralización y silencio oficial

Los soldados entrevistados por Criterio Público también denunciaron retrasos en pagos, falta de dotación básica y ausencia de acompañamiento psicológico.

“No hay chalecos, no hay cascos, no hay helicópteros. Y lo peor: no hay reconocimiento. Morimos en silencio”, dice Andrés.

A pesar del aumento en muertes y ataques, el gobierno ha mantenido silencio institucional. No hay homenajes públicos, ni visitas ministeriales a los batallones afectados. La narrativa oficial se centra en el diálogo, mientras los soldados enfrentan una guerra sin respaldo.

¿Quién protege a quienes nos protegen?

La investigación de Criterio Público revela una paradoja dolorosa: mientras el Estado promueve una política de reconciliación, los soldados son enviados a zonas de guerra sin garantías mínimas. La desprotección no es solo táctica, es humana.

En un país que aún enfrenta múltiples amenazas armadas, la vida de los soldados no puede ser moneda de cambio política. Ignorar su sacrificio es una traición al deber más básico del Estado: proteger a quienes lo protegen.


Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de los entrevistados. Investigación realizada por el equipo de campo de Criterio Público entre agosto y septiembre de 2025.

Por Miguel López
Dirección editorial de Criterio Público
Especialista en comunicación estratégica, análisis nacional.

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