Este 3 de septiembre, el Senado colombiano decidirá quién ocupará la silla vacante en la Corte Constitucional tras la salida del magistrado José Fernando Reyes. Entre los ternados, destaca la abogada María Patricia Balanta, respaldada abiertamente por el Gobierno Petro, el Pacto Histórico y sectores del Partido de la U A. Su eventual elección no es un simple trámite jurídico: es una jugada política que podría alterar el equilibrio institucional del país.

¿Por qué preocupa la candidatura de Balanta?

  • Balanta ha sido juez y docente universitaria, pero su cercanía con operadores políticos como Alexander Vega y el respaldo del ministro del Interior para asegurar votos en el Congreso despiertan serias dudas sobre su independencia A.
  • El presidente Petro ha declarado que esta elección “definirá todo el cuadro de alianzas en el Congreso” y que “no podemos ceder a quienes han apoyado el fascismo” A. ¿Está el Ejecutivo condicionando la elección judicial a lealtades políticas?
  • La Corte Constitucional podría quedar con una mayoría de seis magistrados afines al Gobierno, lo que permitiría modificar el calendario electoral, intervenir en reformas estructurales y debilitar el sistema de contrapesos A.

¿Dónde está la oposición?

Este momento exige claridad moral y política. Si partidos como Cambio Radical, el Partido Conservador, MIRA y sectores liberales realmente se oponen al modelo de concentración de poder que representa el Gobierno Petro, deben demostrarlo con votos libres y conscientes. No basta con discursos: se necesita acción.

  • ¿Van a respaldar una candidatura que podría comprometer la autonomía de la Corte?
  • ¿Van a permitir que el Ejecutivo extienda su influencia sobre el último bastión constitucional?
  • ¿Van a vender su voto por cuotas burocráticas o contratos?

Votar con dignidad: un llamado a la coherencia

La independencia judicial no es negociable. La Corte Constitucional debe ser un espacio de garantías, no de favores. Si la oposición se pliega a los intereses del Ejecutivo en esta elección, quedará claro que su rechazo a Petro es solo de fachada.

Este es el momento de demostrar que aún existen congresistas capaces de defender la separación de poderes. Que no todo se compra. Que hay principios que no se negocian.

La ciudadanía está mirando. Y no olvidará quién votó por la independencia… y quién se vendió.

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