La intención de voto en Colombia ha dejado de ser una simple métrica electoral para convertirse en un espejo del estado emocional del país. En medio de una ciudadanía cada vez más crítica, polarizada y exigente, dos nombres emergen con fuerza: María Fernanda Cabal y Abelardo de la Espriella.

Según el más reciente sondeo, Cabal lidera con un sólido 19% de respaldo, seguida por De la Espriella con un notable 15%. Esta dupla no solo encabeza las cifras, sino que representa una narrativa política que ha sabido conectar con un electorado cansado de ambigüedades. La llamada mujer de hierro ha construido una imagen de firmeza, confrontación y claridad ideológica que, para muchos, encarna el liderazgo que el país reclama. Por su parte, De la Espriella ha irrumpido con un discurso directo, sin concesiones, que lo posiciona como un actor relevante en el tablero nacional.

Más abajo en la medición aparecen figuras como Vicky Dávila (12%), Gustavo Bolívar (9%), Sergio Fajardo (8%), María José Pizarro (6%) y Daniel Quintero (5%). Aunque todos tienen trayectoria y reconocimiento, la dispersión de sus apoyos refleja una falta de cohesión en sus propuestas frente a un electorado que busca certezas, no matices.

Este panorama revela algo más profundo que preferencias individuales: muestra una reconfiguración del eje político colombiano. La intención de voto no solo mide quién podría ganar, sino quién está marcando el ritmo del debate público. Y hoy, ese ritmo lo imponen Cabal y De la Espriella.

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