Lo que comenzó como una coalición progresista con promesas de transformación social, hoy se tambalea bajo el peso de sus propias contradicciones. El Pacto Histórico, que en 2022 logró convertirse en la bancada más votada del Congreso colombiano, enfrenta una crisis de legitimidad marcada por escándalos de corrupción, pérdida de liderazgo y desorden legislativo. En este contexto, es legítimo preguntarse si los ciudadanos deben seguir respaldando una fuerza que ha demostrado más improvisación que institucionalidad.


1. Congresistas bajo investigación

El Consejo de Estado recibió una demanda contra 28 congresistas del Pacto Histórico, solicitando la pérdida de investidura por presunta violación al régimen de conflicto de intereses A. Entre los señalados están figuras como María José Pizarro, Isabel Zuleta, Alirio Uribe y Gloria Inés Flórez. Se les acusa de promover reformas constitucionales que buscan eliminar sanciones por violar los topes de financiación electoral, afectando directamente la transparencia democrática.


2. Reemplazos sin legitimidad

La bancada ha perdido a sus líderes más visibles: Roy Barreras, Gustavo Bolívar, Alexander López y Piedad Córdoba. Sus reemplazos —como Sonia Bernal y Carlos Benavides— son figuras desconocidas, sin peso político ni trayectoria legislativa B. En muchos casos, han sido vinculados a clientelismo o financiación irregular, debilitando la capacidad del Congreso para tramitar reformas con seriedad.


3. Desorden legislativo y fracturas internas

La falta de cohesión ha llevado al fracaso de iniciativas clave como la reforma laboral, la reforma política y la ley de jurisdicción agraria C. Incluso dentro del Pacto Histórico, los congresistas reconocen que hay indisciplina, dispersión de proyectos y ausencia de liderazgo. La coalición ha cedido sus banderas a la oposición, perdiendo protagonismo en comisiones estratégicas.


4. Narrativas incendiarias y presión institucional

El presidente Gustavo Petro ha calificado decisiones judiciales como “golpes de Estado” y ha presionado públicamente a la Corte Constitucional para aprobar reformas D. Esta actitud ha generado un clima de confrontación entre poderes, debilitando la independencia judicial y la institucionalidad democrática.


¿Por qué deben perder curules?

  • Porque han traicionado el mandato ciudadano con prácticas que contradicen sus promesas de transparencia.
  • Porque han debilitado el Congreso con figuras sin preparación ni legitimidad.
  • Porque han promovido reformas que benefician intereses políticos, no al país.
  • Porque han convertido el discurso del cambio en una retórica sin resultados.

El Congreso necesita voces críticas, sí, pero también necesita rigurosidad, ética y capacidad legislativa. El Pacto Histórico ha demostrado que no está a la altura de ese reto. En 2026, los ciudadanos tienen la oportunidad de recuperar el equilibrio institucional y exigir que las curules sean ocupadas por quienes legislan con carácter, no con cálculo.


Posted in

Deja un comentario