Por Criterio Público

En un país donde el poder suele blindarse con discursos progresistas y promesas de cambio, la figura de Jairo Ladino emerge como un contrapunto incómodo, directo y valiente. Sin ser político ni periodista de oficio, este ciudadano ha logrado posicionarse como uno de los críticos más persistentes del gobierno de Gustavo Petro, denunciando irregularidades, contratos sospechosos y narrativas manipuladas.

De veedor digital a referente ciudadano

Ladino ha utilizado sus redes sociales como plataforma de veeduría, publicando documentos, videos y análisis que cuestionan la legalidad y ética de decisiones gubernamentales. Uno de sus aportes más recientes fue la revelación de un contrato firmado por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con el Teatro Petra, por más de 441 millones de pesos, en el que participaron actores abiertamente afines al gobierno Petro A.

La denuncia no solo expuso el uso de recursos públicos para fines ideológicos, sino que evidenció cómo el arte puede ser instrumentalizado políticamente bajo el pretexto de “acciones comunicativas”.

Enfrentando la narrativa oficial

En mayo de 2025, Ladino publicó un video viral donde acusaba a Petro de haber convocado directamente un paro nacional. Aunque el video fue editado y descontextualizado B, su intención era clara: cuestionar la manipulación del discurso presidencial y la ambigüedad con la que el gobierno apoya movilizaciones sociales sin asumir responsabilidad directa.

Más allá del error técnico, el gesto revela una actitud crítica frente a un gobierno que oscila entre el populismo y el autoritarismo, según sus detractores.

Denuncias sobre el “golpe blando”

En otro análisis, Ladino abordó el concepto de “golpe blando” que Petro ha usado para deslegitimar investigaciones sobre su campaña. El presidente ha insinuado que las acusaciones por exceso de gastos electorales son parte de un plan para sacarlo del poder. Ladino, por el contrario, sostiene que violar la ley electoral no puede justificarse con discursos victimistas, y que Petro estaría preparando el terreno para desconocer los resultados de futuras elecciones C.

¿Ciudadano común o líder emergente?

Lo que distingue a Jairo Ladino no es su cargo, sino su coherencia, persistencia y capacidad de análisis. En tiempos donde muchos callan por miedo o conveniencia, él ha optado por hablar, investigar y denunciar. Su trabajo no solo incomoda al poder, sino que inspira a otros ciudadanos a ejercer control social.


¿Un futuro político?

Aunque Ladino no ha manifestado aspiraciones electorales, su creciente influencia lo convierte en una figura que podría jugar un papel clave en la reconfiguración del liderazgo opositor. En un país donde la política tradicional ha perdido credibilidad, voces como la suya podrían marcar el inicio de una nueva ciudadanía activa, crítica y vigilante.


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