Por Criterio Público

Gustavo Petro llegó a la Casa de Nariño con la promesa de erradicar la corrupción y transformar el Estado. Dos años después, su administración enfrenta una serie de escándalos que no solo contradicen esa narrativa, sino que han puesto en entredicho la credibilidad del primer gobierno de izquierda en Colombia.

1. El caso Nicolás Petro: corrupción en casa

El hijo mayor del presidente, Nicolás Petro, fue capturado en julio de 2023 por lavado de activos y enriquecimiento ilícito. Según su exesposa, recibió dinero de personajes vinculados al narcotráfico —como “El Hombre Marlboro” y “El Turco Hilsaca”— para financiar la campaña presidencial. Parte de esos fondos, según la Fiscalía, fueron usados para gastos personales A B.

Aunque Gustavo Petro pidió públicamente que se investigara a su hijo, el escándalo dejó una mancha indeleble: ¿puede un presidente que no controla su círculo íntimo garantizar transparencia en su gobierno?

2. Laura Sarabia y el polígrafo a la niñera

La entonces jefa de gabinete, Laura Sarabia, fue protagonista de un episodio digno de una novela de espionaje. Tras la pérdida de dinero en su residencia, su niñera fue sometida a un interrogatorio con polígrafo en instalaciones oficiales y posteriormente interceptada ilegalmente, haciéndola pasar por miembro del Clan del Golfo B C.

El uso indebido de recursos estatales para asuntos personales expuso una preocupante confusión entre lo público y lo privado en el círculo presidencial.

3. UNGRD: contratos amañados y sobornos legislativos

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) se convirtió en el epicentro de uno de los mayores escándalos del gobierno. Según testimonios de exfuncionarios, se habrían direccionado contratos y desviado recursos destinados a atender emergencias para sobornar congresistas y facilitar la aprobación de reformas.

Los implicados incluyen altos funcionarios como el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, y congresistas como Iván Name y Andrés Calle. La Fiscalía investiga si parte del dinero fue entregado al ELN como parte de negociaciones de paz D.

4. Campaña financiada con dinero sucio

Los llamados “Petrovideos” revelaron estrategias de campaña que incluían ataques a opositores y financiación irregular. Audios filtrados de Armando Benedetti, exembajador en Venezuela, sugieren que se movieron 15.000 millones de pesos sin ser reportados oficialmente.

Además, se descubrió que narcotraficantes como Juan Carlos López (“Sobrino”) y su esposa Sandra Navarro aportaron vehículos y logística a la campaña en Casanare B. ¿Dónde quedó la ética del “cambio”?

5. Plumones de lujo y derroche presidencial

Mientras se hablaba de austeridad, el Departamento Administrativo de la Presidencia gastó más de 170 millones de pesos en electrodomésticos y artículos de lujo para residencias oficiales, incluyendo plumones de ganso y televisores de 85 pulgadas E. Un contraste doloroso frente a las promesas de un gobierno austero y popular.


¿Cambio o continuidad?

Petro ha insistido en que estos escándalos son parte de una estrategia para desestabilizar su gobierno. Pero los hechos, las grabaciones y las investigaciones judiciales apuntan a una estructura de poder que repite los vicios del pasado.

La izquierda llegó al poder prometiendo una transformación ética. Hoy, esa promesa parece desvanecerse entre maletines, contratos amañados y silencios incómodos.


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