
Criterio Público — Investigación Especial
Activismo encubierto: de Hidroituango al tráfico de favores judiciales
Isabel Cristina Zuleta irrumpió en la esfera pública como lideresa ambiental de movimientos contra Hidroituango. Su narrativa en defensa del territorio la catapultó al Senado con el respaldo del Pacto Histórico. Sin embargo, tras su llegada al Congreso, emergió una figura distinta: una gestora de influencias que presuntamente intervino en operativos judiciales, facilitó la salida de cabecillas criminales, y maniobró resoluciones oficiales en favor de bandas urbanas.
El caso ‘Yordi’: ¿obstrucción judicial bajo la bandera de la paz?
En 2023, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, denunció que Zuleta intercedió ante altos mandos policiales para detener la captura de alias ‘Yordi’, cabecilla de La Terraza. Argumentó que el operativo interfería con los diálogos de “Paz Urbana” promovidos por el gobierno Petro.
Posteriormente, se revelaron resoluciones penitenciarias modificadas para permitir la salida de condenados vinculados a estructuras criminales, quienes incluso participaron en actos políticos como el “tarimazo” presidencial en La Alpujarra. Las fechas alteradas y firmas inconsistentes fueron denunciadas como posible prevaricato y favorecimiento en fuga de presos.
Financiación familiar: donaciones que podrían violar la ley electoral
La Procuraduría abrió una indagación contra Zuleta por haber financiado con su salario campañas políticas, incluida la candidatura de su madre en Ituango. Aunque la senadora reconoció públicamente estas donaciones, el artículo 110 de la Constitución prohíbe a funcionarios públicos participar en campañas, lo que podría acarrear sanciones disciplinarias.
“Ayudé con mi salario a campañas de gente querida”, reconoció Zuleta.
Pero ese “acto afectivo” podría implicar falta grave de ética pública.
El atentado de Miguel Uribe: manipulación narrativa y reacción tardía
Luego del atentado contra el senador Miguel Uribe en 2025, Zuleta acusó —sin pruebas— que los partes médicos estaban “manipulados”. Esta declaración, publicada desde sus redes, provocó indignación incluso dentro del Pacto Histórico, que intentaba contener la crisis política sin mayor polarización.
¿lideresa popular o peón de las estructuras criminales?
Isabel Zuleta ha usado el discurso ambiental y la defensa del pueblo como escudo político, mientras acumula denuncias por tráfico de influencias, obstrucción judicial y manipulación institucional. Su cercanía con estructuras del crimen urbano y su uso estratégico del “pacifismo territorial” no la revelan como una gestora de paz, sino como una operadora encubierta en nombre de intereses oscuros.
La historia detrás del activismo de Zuleta parece ser menos verde y más turbia. Si desde el Senado maniobra resoluciones penitenciarias y presiona operativos policiales, ¿qué haría desde un cargo más alto? Su trayectoria representa no una alternativa política, sino una amenaza institucional velada por consignas sociales.
Deja un comentario