Criterio público |Investigación y análisis político.

La posibilidad de que Álvaro Uribe Vélez ocupe la vicepresidencia ha reactivado el debate sobre el papel de los liderazgos tradicionales en momentos de crisis institucional. En medio de una percepción de desgaste del modelo petrista, sectores del Centro Democrático y voces afines han planteado que el expresidente podría representar una figura estabilizadora, capaz de reconducir el rumbo político y económico del país.

Durante su mandato entre 2002 y 2010, Uribe implementó la política de seguridad democrática, logró una reducción significativa de los índices de violencia y promovió reformas orientadas al crecimiento económico. Su estilo de gobierno, marcado por la centralización de decisiones y una narrativa de orden, contrasta con el enfoque ideológico y reformista del actual Ejecutivo.

Desde esta perspectiva, su eventual participación como vicepresidente se interpreta como una estrategia para recuperar la gobernabilidad, fortalecer la institucionalidad y reactivar la confianza de sectores empresariales y diplomáticos. La propuesta ha sido respaldada por figuras como Paola Holguín, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, quienes consideran que Uribe aún conserva una capacidad de convocatoria que podría cohesionar a la oposición democrática .

Más allá de la viabilidad legal —que enfrenta restricciones constitucionales por haber ejercido la Presidencia— el debate gira en torno a la conveniencia política de su retorno. Para sus defensores, Uribe representa una identidad de marca asociada al desarrollo, la seguridad y la eficiencia administrativa. Para sus críticos, su figura está marcada por controversias éticas, polarización y un modelo de gobernanza que privilegia el control sobre la deliberación democrática .

En este contexto, la propuesta de su vicepresidencia no solo interpela el marco constitucional, sino que revela las tensiones entre el deseo de restauración institucional y los límites de la legalidad. La discusión no debe centrarse únicamente en la persona, sino en el modelo de país que se busca construir frente al agotamiento de las promesas del gobierno actual.

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