Criterio Público | Investigación y análisis de política pública
La promesa de construir 100 nuevas sedes universitarias fue presentada por el presidente Gustavo Petro como una revolución educativa. Bajo el programa “Universidad en tu territorio”, se anunciaron proyectos en regiones históricamente excluidas, con el objetivo de ampliar la cobertura y democratizar el acceso a la educación superior. Sin embargo, a menos de dos años del fin del mandato, la realidad muestra una ejecución fragmentada, presupuestos insuficientes y una planeación cuestionable.
🧾 Avances limitados y cifras en disputa
El Ministerio de Educación reporta 94 intervenciones en marcha y una inversión de $1,4 billones de pesos. De estas, solo 30 sedes estarían listas para entrega en 2026. El resto permanece en fases de diseño, contratación o estructuración, sin garantías de ejecución. En lugares como San Andrés, Catatumbo y La Guajira, los terrenos asignados siguen vacíos o con apenas una valla publicitaria A B.
🧠 Planeación sin estudios técnicos
El Plan Plurianual de Inversiones contemplaba inicialmente 42 proyectos, pero la cifra se elevó a 100 sin estudios que justificaran la demanda regional. No hay claridad sobre la oferta académica, el personal docente ni la sostenibilidad financiera. Expertos como Ricardo Rodríguez advierten que “hacer una universidad requiere al menos cinco años, no solo se trata de construir un edificio” A.
📉 ¿Educación o populismo?
Mientras se anuncian universidades en zonas de difícil acceso, las instituciones existentes enfrentan recortes y deserción estudiantil. El programa prometía 500.000 nuevos cupos, pero solo se han confirmado 65.000 hasta 2023 .El exministro Alejandro Gaviria calificó la Universidad de San Andrés como una “fantasía que solo existe en la imaginación del presidente Petro”.
📅 Escenario final
Con el tiempo en contra, el gobierno podría optar por entregar sedes improvisadas en contenedores, como ocurrió en Tumaco, o dejar los proyectos en fase de contratación para que sean asumidos por futuros gobiernos. La falta de resultados concretos pone en entredicho la credibilidad institucional y la capacidad del Estado para cumplir sus compromisos educativos B C.
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